La llegada a
Portomarin es impresionante, hay que cruzar el puente sobre el rio
Miño, sus aguas azules y su gran tamaño impresionan. A la localidad se entra subiendo una escalera con casi cincuenta escalones.
Nos quedamos en el
Hotel Villajardín. Está muy cerca de la iglesia por lo que a pesar del cansancio fuimos a visitarla y sellar. Después a dormir y descansar bien toda la noche. Al dia siguiente nos levantamos temprano. Una bruma espesa cubría todo el pueblo.
A estas alturas del
Camino caminar veinte kilómetros es muy fácil, el miedo a no lograrlo ha pasado. Es genial ver lo que podemos conseguir cuando nos liberamos de las dudas y actuamos sin temor.
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| (Foto ©Chico Sánchez-Derechos Reservados) |
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